La atención psicológica a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz roza el esperpento. Una de las afectadas fue atendida en plena estación de Renfe de Huelva, entre operarios y coronas fúnebres. Un símbolo perfecto del desorden y la insensibilidad de la gestión pública.
Sara, 37 años, víctima del siniestro del 18 de enero, sigue de baja por lesiones físicas y secuelas psicológicas. Viajaba en el Alvia Madrid-Huelva que descarriló dejando 46 muertos. Hoy sigue esperando una atención médica digna que nunca llega.
Estas son las declaraciones de algunas de las víctimas del trágico accidente según EL MUNDO.
La aseguradora vinculada a Renfe le prometió asistencia psicológica, pero todo apunta a que será cancelada. El motivo es tan simple como escandaloso: ya no compensa económicamente. Cuando baja el nivel de emergencia, baja también el interés por las víctimas.
Y me va a llamar para decirme que no me atiende porque ya le ha sucedido a otros afectados
Como ya ha bajado el nivel de emergencia, Renfe o la empresa que está gestionando los psicólogos ya no les paga lo mismo
'Ahora mismo estoy un ansiolítico que me he tomado hace dos horas, tengo muchísima ansiedad, no puedo dormir'. A la situación médica se suma la incertidumbre administrativa. 'En vez de estar tranquila en casa tienes que estar continuamente indagando, preguntando, mandando emails'.
Sara forma parte del grupo de WhatsApp “comunidad afectada 18 de enero”. Allí, explica, se ayudan entre ellos porque nadie más lo hace.
Yo al menos tengo nociones de derecho y sé cómo moverme.
Ha sido la primera en acudir al Defensor del Pueblo. Denuncia que la gestión está aumentando 'el daño emocional y la indefensión'. Pide 'que se publique y facilite a cada afectado un protocolo único, completo y por escrito'.
Victoria Camacho, otra afectada del coche 3 del Alvia, también elevará su queja. Está aún recuperándose y apenas puede moverse. 'Necesito ayuda para incorporarme o acostarme'.








